Narrado por Spencer
La oscuridad en mi apartamento no era absoluta; las luces de la City se filtraban por los ventanales, dibujando líneas de plata sobre la piel de Casey, que ahora estaba a mi merced. Tenía los ojos vendados con mi corbata de seda y sus muñecas presas tras su espalda. Verla así, privada de su vista y de su capacidad de gesticular con esas manos que siempre estaban desafiándome, era la visión más perfecta que mis ojos de estratega habían procesado jamás.
—Spencer… —jadeó mi nom