Llegué a casa esperando encontrar el caos reconfortante de mis hermanos, pero el apartamento estaba extrañamente silencioso. Chloe había dejado una nota en la nevera diciendo que estaba en la inauguración de una galería alternativa en Shoreditch, y Liam probablemente estaba ocupado vigilando que la tal Mia no se que no prendiera fuego a algún club nocturno.
La soledad del piso me picó. Después de pasar todo el día bajo la mirada analítica y opresiva de Spencer, necesitaba ruido. Necesitaba ser Casey Donovan, no "la arquitecta impertinente". Así que me puse unos vaqueros ajustados, mis botas favoritas y me fui a The Rusty Anchor, un pub cerca del río donde mi grupo de amigos solía reunirse.
Cuando entré, el olor a cerveza derramada y el sonido de una guitarra eléctrica me devolvieron la vida. En una mesa del rincón, bajo una luz de neón roja, estaban Mark, un ingeniero civil con el que solía trabajar, y Sarah, una diseñadora gráfica que hablaba más rápido de lo que pensaba.
—¡La mujer