Llegué a casa esperando encontrar el caos reconfortante de mis hermanos, pero el apartamento estaba extrañamente silencioso. Chloe había dejado una nota en la nevera diciendo que estaba en la inauguración de una galería alternativa en Shoreditch, y Liam probablemente estaba ocupado vigilando que la tal Mia no se que no prendiera fuego a algún club nocturno.
La soledad del piso me picó. Después de pasar todo el día bajo la mirada analítica y opresiva de Spencer, necesitaba ruido. Necesitaba ser