(Narrado por Spencer)
Los últimos quince días habían sido un descenso lento y tortuoso a los infiernos. La mansión Blackwood, que ya era un lugar gélido, se había convertido en un campo de batalla donde el enemigo no usaba armas, sino jeringuillas ocultas y mentiras desesperadas. Mia era un huracán de rebeldía y autodestrucción; cada vez que intentábamos acercarnos, nos devolvía una herida nueva. Dominic y yo, hombres entrenados para doblegar mercados y destruir rivales, nos sentíamos como niño