(Narrado por Casey)
La noche anterior se había quedado grabada en mis huesos. El eco del llanto de Liam, su cuerpo pesado y tembloroso contra el mío, me había recordado que bajo los imperios de cristal de los Blackwood y la disciplina militar de los Donovan, solo había seres humanos intentando no ahogarse. Liam se había ido de madrugada, con los ojos inyectados en sangre y una mandíbula tan apretada que parecía que iba a estallar.
Llegué a la oficina con el alma en vilo. No por Spencer, ni por