Marcus terminó de escuchar al último socio, estaba molesto.
—Pueden decir lo que sea, esto no es a votación, soy el presidente y mi decisión se avala, así que, comiencen a trabajar con mi estrategia, punto final.
Marcus salió de la junta, Pilar se acercó a él.
—Estoy harto, quiero ir a casa, ¿Mi teléfono?
—Llamo su esposa, pero me colgó, se escuchaba extraña.
Marcus la miró con duda, de pronto se quedó parado, como asustado.
—¡Por Dios! ¡¿Qué m*****a hora es?! —exclamó Marcus desesperado