Ella talló sus manos, estaba nerviosa
—Necesitaba aire, quise salir a caminar.
Él la miró con ojos pequeños, expectantes
—¿Y no pudiste avisar a donde ibas? ¿O si quiera llevar compañía? Pudo haberte pasado algo.
—Pero, nada pasó —dijo con franqueza
Él la miró severo
—¿Qué sucede ahora, Evana? No digas que nada, no te creo.
Ella recordó todo.
—¿Tantas horas caminaste, donde estuviste? —exclamó con intriga—. ¿O con quien estuviste?
Ella sintió temor, pensó en Álvaro, quiso decir toda la