Al día siguiente.
Evana y Marcus fueron hasta el lugar que los chicos les indicaron, era un hermoso jardín, adornado con globos y rosas que Evana amaba.
Natalia y Angelito estaban ahí, junto a Andrés, Evana abrazò a su hija, cargó a su nieto.
—Mami, no te pudimos celebrar, pero hoy sì.
Evana sonriò feliz.
Pronto llegaron Sabrina y Jonathan, Margaret al lado de la pequeña Eva Luna y Bennett.
Tomaron asiento, y la niñera llevó a los niños a un pequeño corral donde jugaron junto a Danielito.