Él la miró con ojos severos, ella le miró con algo de miedo, Marcus la acercó, tomando sus brazos con fuerza.
—¡Ten cuidado, Evana! No cruces tu límite.
Ella sintió un miedo diferente, no era miedo en realidad, era algo más, estaban tan cerca, podía seguir sintiendo su cálido aliento, perderse en sus ojos azules, imponentes.
Marcus sintió esa atracción, era casi irresistible, que eligió alejarse de Evana.
—Lo siento, pero, no puedes venir y besarme de esa manera, creo que dejamos las cosas c