Capítulo Cuarenta y siete: No eres un Ford.
Marcus salió al jardín, lucía desesperado, frustrado, su madre se acercó y tocó su hombro
—¿Hijo? ¿Qué pasa?
—Nada —dijo bebiendo una copa de vino
—¿Problemas con Evana?
Marcus no pudo decir nada.
—¿Por qué no van de luna de miel?
Marcus la miró con rareza
—¿Qué dices?
—Mira tú querida hermana me dejó estos pasajes a Noruega, yo que tan mala dicen que soy, compré boletos pagué todo para una luna de miel a Noruega para ella y su marido, mira como me pagó, no quisieron ir, que porque es un