Jonathan Grimm no podía dormir, daba vueltas por su cama de un lado a otro, desesperado, decidió levantarse.
«¿Qué he hecho con mi vida? Me he casado con una mujer a la apenas conozco, y que ya espera un hijo mío ¿Un hijo? Sí, seré padre, pero, tengo miedo, no sé si podré ser un buen padre, y no como el que yo tuve, un borracho, que me lastimó tanto», pensó.
Cuando pudo darse cuenta, Jonathan estaba en la habitación que ahora le pertenecía a Sabrina, admiró su figura dormida en aquella cama, s