El edificio de D’Alessio Vanguardia estaba más agitado que de costumbre aquella mañana. Desde la entrada principal, los pasillos vibraban con una energía tensa, ejecutivos caminando con el celular en mano, carpetas siendo fotocopiadas una y otra vez, asistentes nerviosos que intercambiaban notas y miradas apuradas.
En medio de todo, Isabella caminaba con paso firme, sujetando su tableta y un portafolio con los documentos que había organizado desde el amanecer. Llevaba puesto un conjunto gris os