El silencio volvió a llenar la casa. Victoria observó por la ventana cómo el auto se alejaba lentamente por el camino empedrado.
—Qué niñas tan encantadoras —murmuró con una ligera sonrisa—. Lastima que se fueron muy rápido.
Sacudió la cabeza, y decidió ir por los regalos que había preparado para ellas.
—Seguro los dejé en la habitación —dijo en voz baja mientras comenzaba a subir las escaleras.
El ambiente en la casa era sereno, iluminado por el sol que entraba a través de los amplios ventanal