Capítulo 13: El trayecto a casa... y la chispa que no se dijo
El interior del auto estaba sumido en un silencio espeso, casi irrespirable. El ruido distante de la ciudad entraba apenas por los cristales cerrados, como un susurro lejano que no lograba romper la tensión entre los dos ocupantes del asiento trasero.
Marcos D’Alessio iba con la espalda recta, el rostro vuelto hacia la ventanilla, pero su mirada no estaba en la ciudad. Estaba en ella.
Isabella.
A su lado, ella miraba por la otra ventana, con el mentón en alto y el gesto inquebrantable, como si