La mañana estaba fresca y clara cuando Isabella salió de su casa, con la maleta cuidadosamente cerrada y los documentos importantes asegurados en su bolso de mano. Aunque intentaba concentrarse en los compromisos que tenía por delante, no podía evitar que un pensamiento la siguiera con fuerza: la historia de Marcos y Fernando, la traición silenciosa que había marcado el pasado y la muerte de Adrián. Cada vez que recordaba cómo Marcos había decidido vender su riñón en lugar de donarlo a su amigo