Selene no sabía siquiera cómo tomar las palabras del anciano de la familia Sartori. Selene apretó sus manos en puño y lo observó con una mirada llena de sorpresa.
Mientras el anciano parecía sentirse devastado con la expresión de desconcierto de su nieta, algo que por lo menos llegó a pensar Selene, pues la expresión del anciano era la muestra magnánima del desconsuelo.
―¿Qué tal si tú y yo vamos al comedor? Sería bueno comer algo mientras hablamos —El anciano tomó la mano de Selene, su expresi