―El señor Nikolái sin duda es un hombre halagador, mira cómo trata a su esposa, ¿por qué dicen que no la ama? Es más que obvio que está encantado con ella... —La voz de uno de los espectadores del gran salón resonó en el lugar.
Zander apretó sus manos en puño, mientras observaba la puerta por donde se había marchado hacía poco Selene junto a aquel hombre que tanto le degradaba.
―Es cierto, aunque ¿no fue el señor Nikolái quien vino con su amante?
―Es cierto, dicen que su amante es la mismísima