Veinte a veinte. Así se encontraba la puntuación. La mirada atenta de todos los presentes era, sin duda, algo de exaltar.
No podían creer que el juego entre la señorita Sartori y el heredero Perseus fuese tan reñido y activo.
Los dos no dejaban de hacer punto y punto, era impresionante, y cualquiera pudiera creer que el heredero de los Perseus estaba solo siendo cordial con la mujer.
Pero no era de tal manera. Los presentes podían notarlo al ver el sudor salir de parte del hombre y cómo su mira