―Señor Perseus, por favor tome este, es el mejor vino. Conseguí un trago solo para usted... —Una de las miles de mujeres que rodeaban la presencia de Zander habló cargada de coquetería.
Otras la observaban con furia, mientras la competencia por su atención apenas iniciaba. Una de ellas, con brusquedad, apartó a la primera y habló con un tono lleno de superioridad:
―Al señor Perseus no le gusta el vino. He traído su trago de whisky favorito.
Aquella ofreció el vaso con una sonrisa coqueta, mient