―¿Cómo que no podemos volar? No hay tormentas, no hay alertas de seguridad y el espacio aéreo está despejado. ¿Qué clase de incompetencia es esta para un vuelo privado? ―Selene caminaba de un lado a otro en la sala de espera VIP del aeropuerto, su voz resonando con una irritación que bordeaba el pánico.
―Lo siento, señorita Sartori, no sabemos qué está ocurriendo ―respondió su asistente a través del teléfono, con la voz temblorosa―. El sistema nos marca un bloqueo administrativo de alto nivel.