Capítulo 196.
Del brazo de Leonardo, Lina avanzaba con el cuerpo tenso y sus mejillas frías. Nada la ponía nerviosa nunca, pero el vestido y la misma catedral se estaban sintiendo empequeñeciendo con cada paso.
Aún así, se mostró radiante y serena, avanzando con pasos firmes y calculados. Su vestido blanco, con bordes delicados, brillaba bajo la suave luz. Cada paso que daba hacía crujir ligeramente el suelo bajo sus pies, un sonido apenas perceptible, pero que Kael captaba con claridad en su fijación por c