Extra: Lucero.
—Bueno, me retiro, señores. Lucero puede necesitarme y también tengo que prepararme— avisó Audrey frente al parlamento del Imperio negro. La castaña se puso de pie y su marido enseguida lo hizo, mientras cada uno de los presentes enderezó postura, copiando las acciones de ambos. —¿Algo más de lo que deba estar al tanto?
—Los asuntos que te implican ya los tienes, preciosa— Boris arrastró la silla para ella. —Ponte aún más hermosa de lo que estás, mientras acabo aquí.
—Eres un increíble, cari