Capítulo 157.
—Creo que te dejé claro que no quiero saber de nada hasta nuevo aviso —Boris siguió de mala gana a Ylsen, quién se veía más blanca que un papel. —¿Qué sucede?
Le entregó el Macbook con el mensaje codificado que había llegado. Sus ojos se encendieron al instante.
—¿Y quién diablos autorizó su uso? ¡Imbéciles de mierd@! —enardecido lanzó el dispositivo contra el mueble mientras los últimos tres segundos resonaban en su cabeza inevitablemente.
El misil alcanzó el submarino enemigo, desatando un