Moví mi pierna nerviosa mientras salía de mi habitación, otra cosa que estaba dejando atrás.
El solo pensamiento me hizo querer llorar de nuevo. Miré la casa que compartí con mi hermano por última vez, antes de apretar los labios en una fina línea. Tal vez nunca volvería a pisarla.
Lo más probable es que mi vida jamás será algo que yo ya formado por mí misma o decidido, no desde que conocí al maldito de Nikolay Ivanov.
—Margaret —la voz de Mike sonó detrás de mí.
Mis manos temblaron cuando lo