Vimos el ballet entre risas y comentarios graciosos, como una pareja normal.
Me sentía bien, nunca había hecho esto… bueno, nunca de esta manera, pero con Margaret me gustaba, me siento bien y me estaba divirtiendo, ayudaba olvidarme de toda la mierda que tengo por delante.
—Madre mía, esas chicas deben dejar una fortuna en pedicura —comentó Margaret anonadada, viendo a las bailarinas hacer un relevé.
Disfrutamos mucho el momento y luego cenamos una deliciosa comida, le conté Margaret de cuando