Stephan
Los neumáticos chirriaron sobre el asfalto y un dolor explosivo recorrió mi cuerpo cuando algo duro y contundente golpeó la parte trasera de mi cabeza. Mi visión se nubló y sentí que todo me daba vueltas. Intenté reaccionar, resistirme. Comencé a sacudirme y a retorcerme para escapar de su agarre; sin embargo, unas manos fuertes me sujetaron antes de que pudiera alcanzar mi arma.
—Quiero dos hombres más para sujetarlo y tengan cuidado, aun herido es peligroso… —Los escuché decir, antes