El volante de tres ejes del gigantesco camión cisterna vibró violentamente bajo las manos laceradas y ensangrentadas de Steve Castellano cuando este ejecutó un giro salvaje y desesperado hacia el este. El mastodonte de acero derrapó sobre el asfalto completamente inundado de la carretera de la costa, haciendo que las toneladas de gasoil industrial se sacudieran dentro del tanque con un oleaje sordo que amenazaba con hacer volcar el vehículo en cada curva. Enzo se golpeó con dureza contra la ven