Sombras en el Horizonte
El amanecer que siguió a la clausura de la grieta fue un espectáculo teñido de un extraño silencio. Las cicatrices del combate se extendían por el paisaje; árboles derribados, surcos profundos en la tierra y el olor metálico de la magia usada en exceso flotaban en el aire. Lía permanecía sentada junto a Kael, quien aún luchaba por respirar con normalidad, sus heridas lentamente sanando bajo la influencia de su naturaleza lupina.
Freya estaba de pie a unos metros de ellos