La grieta principal vibraba con una intensidad que hacía temblar la tierra bajo los pies de todos los presentes. El aire estaba cargado de una energía eléctrica, casi irrespirable, mientras el cielo se teñía de tonos rojizos y oscuros. Lía observaba el escenario con una mezcla de resolución y temor. Sabía que ese momento determinaría el destino de ambos mundos.
Kael, con su forma lupina completamente manifiesta, permanecía a su lado. Su mirada, feroz y protectora, se fijaba en Einar, que sosten