El amanecer asomaba tímidamente por el horizonte, derramando destellos anaranjados sobre la fortaleza que había servido como su refugio temporal. Aurora se encontraba en uno de los balcones, envuelta en un manto que apenas la protegía del frío matutino. Su mano descansaba sobre su vientre, sintiendo el leve latido de la vida que crecía en su interior. La criatura que llevaba dentro era tanto un símbolo de esperanza como un recordatorio constante del peligro que los rodeaba.
Damien la observaba