El resto de la velada fue tranquila, disfrutaron dos películas consecutivas que provocó en ambos que se acercaran más hasta que estaban abrazando al otro. Las caricias que él le había regalado provocaron deseo en ella, pero quiso reprimirlos porque tenía miedo que luego el arquitecto usara su debilidad en su contra.
Milagros se entregó por completo cuando Alan besó su cuello y la hizo perder toda cordura. Él acostó a la joven sobre el sofá subiéndose encima para poder alcanzar su boca. Cuando é