Liam Brown se quedó mirándola por un instante. Sentía temor de perderla, pero no podía ser egoísta y negarle la posibilidad de que pudiera arreglar las cosas con su padre. Los días que estuvieron de viaje en Lisboa se dio cuenta cuánta falta le hacía el señor Linos a Astrid, y ahora que él había aparecido era tiempo que solucionaran las diferencias que tenían.
—Amor, ¿recuerdas que tuviste un accidente? —ella asintió mientras acariciaba el perfecto rostro de él.
—¿Qué hay con eso?
—Bueno, perdi