Mundo ficciónIniciar sesiónEl doctor Mendieta guardó silencio durante unos instantes, permitiendo que la noticia encontrara su lugar entre nosotros. Nadie habló. El único sonido que llenaba la habitación era el compás inmutable del monitor cardíaco y el leve siseo del respirador que mantenía con vida el cuerpo de Laura.
Ben no apartaba la vista de ella. Parecía incapaz de procesar lo que acababa de escuchar.El médico dio un paso hacia nosotros, con tono pausado.— Sé que esto es muy difícil






