Mundo ficciónIniciar sesiónEl portazo de la salida lateral resonó en el almacén como un disparo, pero lo que de verdad me reventó los tímpanos fue el silencio absoluto que vino después. Su olor —esa mezcla de vainilla y lluvia que se me metía en los pulmones y me jodía la cordura— todavía flotaba en el aire estancado, mezclado con el olor a óxido y a mi propio tabaco.
— ¡Mierda! —el rugido me salió desde el fondo de las entrañas, sordo, desgarrador.Lancé el puño derecho contra la taquilla metálica qu






