Capítulo 95. El veredicto de la sangre.
La puerta del consultorio se abrió y el doctor genético entró a la habitación, flanqueado por dos asistentes que cargaban un expediente digital con el sello de alta seguridad del laboratorio central. El médico miró al grupo con una seriedad profesional que hizo que el pulso de Héctor se disparara a mil.
—Señor De la Vega, señora Leonella —saludó el doctor, acomodándose las gafas—. Los análisis comparativos de las muestras de sangre tomadas hace tres días han sido concluidos. El proceso de secue