Capítulo 9. Entre el odio y el deseo.
La joyería De la Vega no era una tienda, era un búnker de cristal y terciopelo. Leonella entró sintiendo que las cámaras de seguridad la desnudaban. El encargado, un hombre que la trataba como si tuviera un título nobiliario, la recibió con una reverencia que le supo a hiel.
—El señor De la Vega me informó de su visita, señorita. Aquí tiene las tres piezas seleccionadas.
Leonella miró los anillos. Eran obscenos. Diamantes tan grandes que parecían lágrimas congeladas de una reina. Sus dedos temb