Capítulo 17. El asalto al destino.
El trayecto hacia el registro civil del sur fue un funeral en movimiento. Leonella miraba por la ventanilla del coche de Augusto, viendo cómo los edificios pasaban como borrones grises.
Su mano derecha apretaba el sobre con los documentos de su madre; su mano izquierda, fría y sin vida, descansaba sobre el asiento, esperando el anillo que la encadenaría para siempre.
Augusto no dejaba de mirar el reloj. Su suficiencia era asfixiante. Sabía que había ganado. Había humillado a Héctor en su propia