Capítulo 77. La última oportunidad.
La luz del sol se filtraba con una agresividad elegante por los ventanales de la suite. Leonella abrió los ojos, sintiendo el peso de las sábanas de seda como una armadura que no pidió.
Héctor ya estaba de pie, terminando de anudarse la corbata frente al espejo. Se veía impecable, como si la tormenta de la noche anterior con Pierina no hubiera ocurrido.
—Despertaste —dijo Héctor, acercándose a la cama. Se inclinó y le dio un beso corto, posesivo—. Tengo que salir. Voy al hospital a buscar al a