Capítulo 57. Negación de auxilio.
Eugenia no se inmutó. Se quedó estática. No pidió ayuda ni gritó. Se quedó de pie, observando cómo el gran patriarca de los De la Vega se retorcía a sus pies, luchando por una bocanada de oxígeno que el corazón le negaba.
—Parece que la "mancha" de esta casa acaba de limpiarse sola —murmuró ella con una frialdad gélida, acomodándose un mechón de cabello rubio que se había soltado en la disputa, mientras observaba cómo Nicodemo se hundía en el mármol frío del salón.
El rostro del viejo patriarc