Capítulo 47. El sobre.
Augusto entró en la habitación de Leonella con la parsimonia de un depredador que ya tiene a su presa acorralada.
No necesitaba preguntar por qué ella tenía los ojos hinchados o por qué el ambiente olía a desesperación, porque él ya lo sabía. Eugenia se lo había dicho, había tenido una conversación con ella minutos antes y estaba disfrutando del rastro del caos. Caminó hacia la cama y, sin pedir permiso, tomó el celular de Leonella del cajón abierto.
—Vaya... —soltó Augusto con una calma que e