Capítulo 41. Maniobra en el abismo
—¿Por qué no usas el tuyo? —preguntó Augusto, sin apartar la vista de la carretera, pero con un tono que denotaba que cada palabra suya era un examen.
—Porque con las prisas lo olvidé —mintió Leonella, forzando un tono de urgencia que ocultaba sus verdaderas intenciones—. Tengo que enviarle un mensaje a la niñera de Leo. Mañana tiene control con el pediatra muy temprano y olvidé darle las indicaciones de la dieta que me dejó el doctor. Por favor, es solo un minuto.
Augusto soltó un suspiro de f