Capítulo 35. Una verdad inesperada.
—¿Leonella? —repitió Patricio, pronunciando su nombre como si fuera una oración prohibida —¿Cuántos años tienes?
—Voy a cumplir 25, al principio del mes de noviembre.
El rostro del hombre palideció, por un momento pareció que iba a desmayarse, pero segundos después, se recompuso a duras penas. Se pasó una mano por el rostro, borrando el rastro de la debilidad inicial, aunque sus ojos seguían fijos en ella, devorándola con una mezcla de adoración y pánico.
Se hizo a un lado, abriendo la puerta