Capítulo 160. El pacto de la medianoche.
Julien la cargó en vilo sin romper el beso, un tirón rudo y posesivo que le despegó los pies del piso. Alessandra enredó las piernas alrededor de su cintura con un movimiento rápido, directo, entregándose por completo al agarre de sus manos inmensas.
Entraron a la habitación principal a zancadas; las cortinas de lino blanco se batían con la brisa caliente del mar, pero en el interior el aire ya quemaba de forma real, espesa, ajena a cualquier protocolo.
La depositó sobre el centro de la cama co