Capítulo 128. Las garras del servicio.
Leonella salió de la suite médica con las facciones rígidas como la piedra, cerrando las puertas dobles a sus espaldas con un golpe seco. La respiración agitada de Héctor y su exigencia bronca por saber quién era el soplón le seguían retumbando en los oídos.
Cruzó el vestíbulo; Montero la esperaba al pie de las escaleras de mármol, sosteniendo la tableta digital con los códigos de auditoría interna completamente desplegados. El semblante del jefe de seguridad delataba que la investigación cort