Capítulo 118. El veneno en la sangre.
Al día siguiente, la tormenta dio una tregua, dejando una niebla densa flotando sobre los jardines de la propiedad.
Leonella tuvo que salir hacia la corporación De la Vega para tramitar pagos, firmar reportes contables, y luego iría al hospital a ver a Héctor.
Alessandra tuvo que salir, por eso dejó la mansión bajo el estricto cuidado de Bernardo, la niñera y la guardia privada, convencida de que la vieja matriarca permanecería aislada en la cabaña exterior.
Sin embargo, Eugenia no era una muj