Capítulo 117. La trampa de Leonella.
Leonella sostuvo la fijeza de su mirada oscura. El silencio en el vestíbulo se volvió denso, pesado, cortante. Los puños de Leonella se relajaron despacio a los costados de su chaqueta de cuero mojada. Una mueca gélida, calculadora, casi imperceptible, le curvó los labios.
La furia inicial de la leona se transformó en una estrategia fría en un segundo. Destruirla ahora con la verdad era demasiado fácil; verla caer en su propia red de codicia sería mucho más placentero.
Leonella bajó la mano, ro