Capítulo 119. Lazos de hierro.
Alessandra cruzó el umbral de la guardería a paso apresurado, deteniéndose en seco al ver la imponente figura de su madre parada junto a la cuna. El rostro de Alessandra se desencajó, y el aire pareció escapársele de los pulmones. Al mirar a Leo plantado con los puños apretados frente a la vieja, entendió la gravedad de la situación.
—¡¿Qué haces aquí, mamá?! —exclamó Alessandra en un susurro histérico, avanzando rápido para interponerse entre Eugenia y los niños—. Leonella te dejó claro que tu