Capítulo 108. Trato hecho.
La mujer comenzó a llorar de manera desesperada, buscando la manera de conmover a Héctor.
—Te entrego la custodia total, firmo la renuncia a la patria potestad ahora mismo, no volveré a molestarlos... pero no me metas a la cárcel, Héctor. ¡Te lo suplico por el bebé!
Héctor permaneció inmóvil, de espaldas, con los puños apretados dentro de los bolsillos del pantalón, conteniendo las ganas de verla tras las rejas. La humillación de la víbora arrodillada era total, pero el llanto del recién nacid