Capítulo 109. Una corazonada de leona.
Héctor se quitó la chaqueta empapada, arrojándola sobre la consola de la entrada, y se colocó al lado de Leonella, rodeándola por los hombros con un brazo posesivo y dominante. Su rostro era la viva imagen de la victoria absoluta.
—Se terminó, Alessandra —declaró Héctor con su voz ronca y firme—. Pierina firmó la renuncia total a la patria potestad y la orden de restricción. Y ya está camino al aeropuerto. El niño es legalmente un De la Vega y se queda en esta casa para siempre.
Alessandra solt