16. Solo un poquito más.
Sopesé mis opciones, parado sin razón alguna en la terminal de llegadas del aeropuerto. Las personas que pasaban por mi lado se percataban de mi extraño comportamiento, o al menos eso creía por la forma en que me miraban al chocar con mi silueta petrificada.
Un extraño "déyá vu" me perseguía desde el momento de iniciar el vuelo, por suerte más corto que el de mi vuelta de Londres, donde la conocí. Una extrema ansiedad me agobiaba, como si su efecto no hubiera pasado ni un ápice sobre mi mente