El lago, con su apariencia de calma engañosa, parecía haberlos observado en silencio, pero a pesar de ello, una tenue luz de esperanza brillaba en el grupo. Durante, aunque fuera un instante, habían creído haber descifrado parte del misterio que envolvía aquel lugar. Mientras Lucas, Alice, Mathias y la verdadera Léa se reunían junto a los árboles, emergía en el aire una idea compartida: había llegado el momento de abandonar ese sitio maldito.
Lucas, secándose la sudorosa frente, respiró profund